Otros rastros. Los daños apreciados en resto de comida es su mejor rastro. Cuando come cereales, su alimento favorito, no come por completo los granos, sino que ataca a las semillas por un extremo, sujetándolas con las manos y si tiene más no termina de consumir la semilla encontrada, sino que pasa a otra para efectuar similar proceso. En las almendras roe la cáscara de forma difusa e irregular, aunque fundamentalmente por una punta. El cadáver de la rata de campo o su presencia en egagrópilas de aves son otros buenos rastros para asegurar su presencia en un territorio concreto.