Huellas: Las extremidades posteriores son más largas que las anteriores, estando ambas cubiertas de pelo. Las patas delanteras cuentan con cuatro dedos y con cinco las traseras, en ambos casos provistos de unas uñas alargadas, fuentes y puntiagudas, que quedan perfectamente marcadas en los medios óptimos para ellos (barro, limo o arcilla), dado que el poco peso del animal impide que se marque con nitidez su huella fuera de estos lugares. El aspecto de la huella es alargado, de unos 4 cms. de largo por 2 cms. de ancho, en la que destacan las uñas junto a las huellas digitales (muy alargadas). La huella plantar es muy irregular, al estar constituida por una serie de callosidades llamadas lóbulos (cinco), de los que tres corresponden a la almohadilla plantar y los otros dos posteriores al talón o parte superior. Debe tenerse presente como no suele imprimirse esta huella sobre el suelo y cuando lo hace lo normal es que aparezcan juntos los lóbulos plantares, con el aspecto de uno solo de forma irregular, mientras que los dos del talón no suelen marcarse en el suelo. En conjunto, cuando el animal camina o corre en sus característicos saltitos, deja marcadas un conjunto de cuatro huellas, en el que se aprecian dos huellas más grandes situadas una a la altura de la otra más avanzadas, que corresponden a las patas posteriores, y otras dos también a la misma altura una de otra, más atrasadas y ligeramente más cerradas y pequeñas que las otras dos primeras, que corresponden a las patas anteriores: