La transmisión de la vacuna, que ha pasado todas las pruebas impuestas por la Comisión de Bioseguridad, se produce durante los ocho días siguientes a la vacunación y sólo afecta al cincuenta por ciento de los conejos próximos a los inoculados y éstos a su vez la transfirieron al diez por ciento de los conejos no vacunados con los que tuvieron contactos y que ya no pudieron continuar transmitiendo el virus vacunal.