Principales problemáticas: Aun cuando la especie no tiene interés peletero, la creencia de que el gato montés puede atacar a las especies domésticas y de caza, ha supuesto un continuo acoso sobre el animal, si bien Heptner y a Sludskii (1972) en un riguroso estudio han puesto de manifiesto que los gatos domésticos y los híbridos atacan con más frecuencia a las aves de corral que el gato montés, el que se muestra muy receloso de la presencia humana. Por lo que muchos ataques imputados al gato montés en realidad procede de especies domésticas o híbridas. Otra problemática es la derivada del cruce de gatos monteses con ejemplares domésticos (gatos cimarrones), que está creando problemas para conservar la pureza de la especie.