El zorro es un animal que tiene fama universal de astuto, silencioso y discreto, condiciones que revela todos los actos de su vida y que les han permitido sobrevivir a los continuos ataques y persecución sin tregua de que viene siendo objeto, particularmente por los daños que inflinge en las piezas de caza menor y su costumbre de introducirse en los corrales, donde ocasiona verdaderos estragos, aun solo se lleva un ejemplar de los muchos que mata cada vez; esta costumbre no obedece a pura ferocidad, sino a su inclinación a cazar cuando se le presenta una ocasión favorable (Willian G. Foster, 1972). El zorro no mastica su alimento, sino que lo traga entero. En libertad, cuando matan a más animales de los que puede consumir en el momento, entierran el alimento adicional en escondrijos. Estos escondrijos los hace el zorro excavando con las patas delanteras, colocando el alimento en su interior al que empuja con la nariz al fondo, para después taparlo con tierra. Los zorros, además de carnívoros, consumen frutas, desempeñando un importante papel en la dispersión de las semillas vegetales.