Ocupa una gran diversidad de hábitats, de modo que podemos localizarla en bosques de todo tipo, zonas agrícolas, incluso parajes moderadamente humanizados. En el Pirineo oriental, la garduña ha sido observada por encima del límite del bosque, a 2.300 m de altitud y a 2.400 m en los Alpes. En la Sierra de Baza (Granada), se ha detectado su presencia a 2.200 metros. En zonas mediterráneas, la garduña se comporta como una especie ubiquista; en zonas eurosiberianas, parece más antropófila y ocupa llanuras, zonas deforestadas y edificios. En las últimas fechas se ha detectado en centro Europa un curioso hábito de la garduña, que está suponiendo muchas molestias y perjuicios, al introducirse el animal en los motores de los coches estacionados en las vías públicas (se ha considerado que buscando el calor del motor), donde destruye con los dientes los circuitos del motor, a los que daña considerablemente. Esta práctica, que se considera nueva en la especie, se comenzó a detectar a mediados del pasado siglo en Suiza y se ha extendido a otros países de centro Europa, por el momento no se tiene constancia de daños de este tipo inflingidos a vehículos estacionados en la Península Ibérica.