La garduña presenta una coloración marrón, más o menos oscura o rojiza incluso de color canela, con una mancha blanquecina llamada babero o gorguera, que ocupa toda la garganta y el pecho, y que se divide para alcanzar la parte superior de las patas delanteras. Este babero presenta una impronta específica en cada ejemplar, por lo que se viene utilizando en los trabajos de campo para identificar a los distintos individuos de la especie.