Otros rastros: Hace madrigueras aprovechando cualquier hueco susceptible de refugio, en cercanías de arroyos, huecos naturales, entre piedras, árboles, entre la maleza, etc.. En las proximidades de las huroneras podemos encontrar restos de comida. El interior de la madriguera es muy sucio desprendiendo un olor desagradable. También podemos detectar su presencia por los sonidos que produce, uno de ellos, es muy característico y recuerda a unas breves risas. Los restos de comida del turón son también inconfundibles, a los anfibios no suele terminar de comérselos –sin duda por sus toxinas- y los huevos presentan una sola marca en la parte superior.