Como otros mustélido, los turones exhiben una formación del "pestillo de seguridad" de la quijada, donde la articulación entre la mandíbula inferior y el cráneo forma una especie de bisagra, que es muy difícil de separar, incluso después de la muerte del animal. Esto da a este mustélido una tenacidad asombrosa para apretar durante luchas, la caza, y el juego. De hecho los turones y los hurones pueden ser levantados y ser suspendidos sin separarse de la presa, a la que sujetan con los dientes.