El turón es muy juguetón, incluso de adulto. Su alimentación es muy variada y puede ir desde el conejo (su presa favorita) hasta las ratas y ratones, pasando por sapos, ranas, caracoles, lombrices o aves, incluyendo los huevos, sin desdeñar tampoco la carroña. La disponibilidad de un tipo determinado de presas, condiciona los hábitos alimenticios del turón, que se adapta con facilidad a lo que le da el territorio, aunque la importante regresión del conejo por la mixomatosis y la neumonía hemorrágica vírica, ha condicionado de modo especial la especie, que en los últimos decenios ha desaparecido de amplios territorios de la geografía nacional, no siendo actualmente abundante la especie en ningún caso.