La sociabilidad del tejón ha sido también muy estudiada y algunos análisis genéticos han demostrado las relaciones de los miembros de la tejonera. Seguimientos con radiotransmisores han puesto igualmente de manifiesto que las hembras se quedan con más frecuencia que los machos en la tejonera en que han nacido. Al frente de la tejonera suele haber un varón dominante, una hembra dominante, y sus descendientes subordinados (Hainard, 2001). El par dominante es generalmente los únicos individuos que producen con éxito crías, aunque todas las hembras se acoplen con el varón dominante. Las hembras subordinadas aun cuando pueden quedar embarazadas no suelen completar la cría de los nacidos. Los clanes de tejones son territoriales, defendiendo, especialmente los varones, agresivamente sus territorios contra la presencia de tejones extraños, pudiendo infligirse graves heridas, mientras que es inusual la lucha dentro del grupo social (Cresswell, 1990). Un área de 50 a 150 hectáreas, es el territorio habitual en el que se localiza una tejonera, la que además cuenta con varias áreas de campeo, que pueden solaparse con la de otros ejemplares. Territorialmente marcan su territorio con heces que a diferencia de las colocadas en letrinas, en las proximidades de la tejonera, suelen colocar en piedras o arbustos en los que igualmente imprimen las secreciones odoríferas de las glándulas supracaudales.