Tienen fama de ser feroces y agresivas. Tienen un oído y olfato muy fino. Lleva una vida solitaria y sólo durante la época reproductiva forma pequeños núcleos familiares. Cuando caza se mueve de forma rápida y silenciosa. Trepa con facilidad. Explora las cavidades que pueden ocultar presas, parándose sobre las patas posteriores para olerlas e identificarlas. Puede penetrar, en busca de sus presas, en madrigueras y oquedades con una extraordinaria facilidad, gracias a su aspecto fusiforme. Cuando avista una presa, se acerca en silencio, la ataca, la inmoviliza con las patas y la mata mordiéndole la nuca con su potente dentadura. A menudo bebe la sangre de sus víctimas en el primer momento de la caza y luego las arrastra a un lugar seguro que usa como despensa para devorarlas con tranquilidad. Algunos estudios han estimado que la comadreja puede devorar al año más de 500 presas, con un porcentaje muy alto de ratones