EL CIERVO EN LA SIERRA DE BAZA
Aun cuando el ciervo ha estado presente en la Sierra de Baza desde tiempos remotos, como lo documentan los testimonios históricos (Abab Navarro S. XVIII), en 1987 se produjo una primera reintroducción de ciervos, en la que se soltaron 90 ejemplares en las zonas de La Canaleja y el Pinarillo, procedentes de la Sierra de Hornachuelos (Córdoba), por iniciativa de la Sociedad de Cazadores de Baza en coordinación con el IARA y la Federación Andaluza de Caza. Reintroducción que se completó ese mismo año con cinco machos más procedentes de Andujar y que continuó en la década de los años noventa, cuando la Sierra de Baza estaba ya declarada Parque Natural, tras efectuarse un estudio de viabilidad de su reintroducción por la Asesoría de Estudios Biológicos y Ambientales (AEBA), lo que posibilitó que procedentes de Valquemado se soltaran otros sesenta ejemplares de ambos sexos, los que junto con los de Hornachuelos y Andujar son los ascendientes de toda la población actual que se estima en unos 1.000 ejemplares, distribuidos sobre las más de 52.000 hectáreas del Parque Natural, aun cuando en zonas como El Raposo, Narváez-La Canaleja o el Llano de Espartal, es donde registran las mejores poblaciones.
Se considera que la población de ciervo de la Sierra de Baza es una población joven, bien equilibrada en cuanto a relación de sexos y a estructura de edades, presentando una tasa de crecimiento moderado pero óptima en relación con las características ecológicas del medio. No obstante ello, se han presentado algunas problemáticas con los propietarios de cultivos de terrenos agrícolas, que no han sabido encauzarse ordenadamente desde la gestión del Parque, habiendo creado enfrentamientos y conflictos entre los colectivos conservacionistas y los agricultores afectados por estos daños.
Aun cuando el ciervo ha estado presente en la Sierra de Baza desde tiempos remotos, como lo documentan los testimonios históricos (Abab Navarro S. XVIII), en 1987 se produjo una primera reintroducción de ciervos, en la que se soltaron 90 ejemplares en las zonas de La Canaleja y el Pinarillo, procedentes de la Sierra de Hornachuelos (Córdoba), por iniciativa de la Sociedad de Cazadores de Baza en coordinación con el IARA y la Federación Andaluza de Caza. Reintroducción que se completó ese mismo año con cinco machos más procedentes de Andujar y que continuó en la década de los años noventa, cuando la Sierra de Baza estaba ya declarada Parque Natural, tras efectuarse un estudio de viabilidad de su reintroducción por la Asesoría de Estudios Biológicos y Ambientales (AEBA), lo que posibilitó que procedentes de Valquemado se soltaran otros sesenta ejemplares de ambos sexos, los que junto con los de Hornachuelos y Andujar son los ascendientes de toda la población actual que se estima en unos 1.000 ejemplares, distribuidos sobre las más de 52.000 hectáreas del Parque Natural, aun cuando en zonas como El Raposo, Narváez-La Canaleja o el Llano de Espartal, es donde registran las mejores poblaciones.
Se considera que la población de ciervo de la Sierra de Baza es una población joven, bien equilibrada en cuanto a relación de sexos y a estructura de edades, presentando una tasa de crecimiento moderado pero óptima en relación con las características ecológicas del medio. No obstante ello, se han presentado algunas problemáticas con los propietarios de cultivos de terrenos agrícolas, que no han sabido encauzarse ordenadamente desde la gestión del Parque, habiendo creado enfrentamientos y conflictos entre los colectivos conservacionistas y los agricultores afectados por estos daños.