Sigue contando la leyenda griega que desde cuando la Tierra estuvo poblada, han sucedido las edades. La primera fue una era de inocencia y felicidad, llamada la Edad de Oro. La verdad y el derecho permanecían siempre vigentes, aunque no estaban obligados por ninguna ley escrita, ni hubiese magistrados encargados de hacerlos cumplir, ni castigos para los infractores.