En realidad, más que verlo, lo han intuido. Ese primer planeta, llamémosle "A", de naturaleza gaseosa y masa 22 veces la terrestre, fue descubierto en 2004 por un equipo estadounidense que no sospechó la existencia de un vecino rocoso porque nada lo indicaba. Pero en 2007 expertos suizos observaron perturbaciones nuevas en la órbita elíptica de "A" que sólo podían deberse a la presencia cercana de otro exoplaneta, ahora identificado por los españoles. Los exoplanetas suelen atisbarse por su "firma", el ensombrecimiento momentáneo que provocan en el campo de luz de su estrella nodriza. Ésta es la primera vez que se captura uno por los cambios suscitados en otro planeta próximo. «Lo sorprendente es que los sistemas planetarios pueden ser muy dinámicos, en tiempos (medibles) a escala humana, una década o menos. Eso no es muy habitual en Astronomía», explicó ayer Ignasi Ribas.