La posesión de espíritus blancos
Phyllis Herman, directora del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Estatal de California Northridge, comenta que en muchas culturas, incluyendo la nativoamericana, el estar poseído por un espíritu blanco no es algo malo.
Como por ejemplo –explica- en "los países donde predominan las costumbres indígenas, se tienen a los llamados curanderos o chamanes, quienes efectúan rituales especiales para ser poseídos por espíritus que les ayudarán en sus ritos de curar a la gente".
"También existen países como India, donde las mujeres desean ser poseídas por la diosa Gada, y Corea, donde mucha gente desea ser poseída por el espíritu de uno de sus antepasados.
"Sólo en la cultura cristiana, judía e islámica estas posesiones no son bien vistas".
¿Por qué la gente siente intriga por el mundo de lo desconocido?
Phyllis Herman, directora del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Estatal de California Northridge, dice que esto se debe a la misma naturaleza del ser humano.
"Se tiene evidencias de que la gente desde la época prehistórica se siente fascinada con las predicciones y las adivinas".
Phyllis Herman, directora del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Estatal de California Northridge, comenta que en muchas culturas, incluyendo la nativoamericana, el estar poseído por un espíritu blanco no es algo malo.
Como por ejemplo –explica- en "los países donde predominan las costumbres indígenas, se tienen a los llamados curanderos o chamanes, quienes efectúan rituales especiales para ser poseídos por espíritus que les ayudarán en sus ritos de curar a la gente".
"También existen países como India, donde las mujeres desean ser poseídas por la diosa Gada, y Corea, donde mucha gente desea ser poseída por el espíritu de uno de sus antepasados.
"Sólo en la cultura cristiana, judía e islámica estas posesiones no son bien vistas".
¿Por qué la gente siente intriga por el mundo de lo desconocido?
Phyllis Herman, directora del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Estatal de California Northridge, dice que esto se debe a la misma naturaleza del ser humano.
"Se tiene evidencias de que la gente desde la época prehistórica se siente fascinada con las predicciones y las adivinas".