Roma
En los albores de la civilización romana, para realizar maleficios se utilizaban láminas de plomo llamadas defixionum tabéllete sobre las que se grababa el nombre de la víctima, la fórmula mágica, el nombre de la divinidad a la que se pedía ayuda y el objetivo a alcanzar.
La Ley Cornelia castigaba a aquellos que se dedicaban a la magia; y baste recordar a este propósito el proceso de Apuleyo.
De magia hablan difusamente Virgilio y Horacio. Este último sin más hace una detallada descripción de Canidia, una bruja que iba camino de ser grande, la cual se servía para sus maleficios de dos figuritas; una de cera y la otra de lana.
El punto álgido de la brujería es alcanzado bajo Tiberio, mientras Tácito en los Anales refiere procedimientos mágicos usados contra Germánico.
Locusta, célebre maga y envenenadora, reinó largamente sobre la escena romana, hasta que fue condenada a muerte bajo el reinado de Galba.
En los albores de la civilización romana, para realizar maleficios se utilizaban láminas de plomo llamadas defixionum tabéllete sobre las que se grababa el nombre de la víctima, la fórmula mágica, el nombre de la divinidad a la que se pedía ayuda y el objetivo a alcanzar.
La Ley Cornelia castigaba a aquellos que se dedicaban a la magia; y baste recordar a este propósito el proceso de Apuleyo.
De magia hablan difusamente Virgilio y Horacio. Este último sin más hace una detallada descripción de Canidia, una bruja que iba camino de ser grande, la cual se servía para sus maleficios de dos figuritas; una de cera y la otra de lana.
El punto álgido de la brujería es alcanzado bajo Tiberio, mientras Tácito en los Anales refiere procedimientos mágicos usados contra Germánico.
Locusta, célebre maga y envenenadora, reinó largamente sobre la escena romana, hasta que fue condenada a muerte bajo el reinado de Galba.