Egipto
En la civilización egipcia existían los magos profesionales y las prácticas de hechizo estaban muy difundidas, especialmente en el campo político.
Algunos conspiradores habían urdido una conjura para matar mágicamente al faraón Ramsés III con la ayuda del procedimiento clásico de la figurita de arcilla atravesada.
Por motivos religiosos y políticos el gran Sacerdote de Amón quería matar al faraón Akhenatón, culpable de haber destronado el culto del estado sustituyéndolo con la adoración al dios Atón. Habiendo descubierto sus intenciones, el faraón, cogió al sacerdote «con las manos en la masa» justo cuando estaba preparando la fatídica estatuilla.
De los papiros egipcios se pueden obtener centenares de procedimientos mágicos tendentes a favorecer el amor.
En el museo del Louvre se conservan numerosos ejemplares de figurillas mágicas para hechizos.
Tendría cierto sentido hablar de la llamada «Maldición de los faraones». Algunas tumbas, en particular la de Tutankamon, habrían sido cargadas mágicamente por los sacerdotes, a fin de golpear con maleficios a cualquier que intentase violarlas.
En la civilización egipcia existían los magos profesionales y las prácticas de hechizo estaban muy difundidas, especialmente en el campo político.
Algunos conspiradores habían urdido una conjura para matar mágicamente al faraón Ramsés III con la ayuda del procedimiento clásico de la figurita de arcilla atravesada.
Por motivos religiosos y políticos el gran Sacerdote de Amón quería matar al faraón Akhenatón, culpable de haber destronado el culto del estado sustituyéndolo con la adoración al dios Atón. Habiendo descubierto sus intenciones, el faraón, cogió al sacerdote «con las manos en la masa» justo cuando estaba preparando la fatídica estatuilla.
De los papiros egipcios se pueden obtener centenares de procedimientos mágicos tendentes a favorecer el amor.
En el museo del Louvre se conservan numerosos ejemplares de figurillas mágicas para hechizos.
Tendría cierto sentido hablar de la llamada «Maldición de los faraones». Algunas tumbas, en particular la de Tutankamon, habrían sido cargadas mágicamente por los sacerdotes, a fin de golpear con maleficios a cualquier que intentase violarlas.