También el psiquiatra advirtió que bajo el pretexto de la ouija personas inescrupulosas pueden sacar provecho del temor que puedan sentir los menores e inducirlos a tener relaciones sexuales con el argumento de una presunta protección frente a los espíritus demoníacos.
“Este juego tiene una serie de elementos que tienen que ver con la imaginación y hasta con las supersticiones y las películas de terror. El menor ingresa para satisfacer la curiosidad o con fines sociales para no sentirse marginado e insertarse al grupo de amigos”, subrayó.
“Este juego tiene una serie de elementos que tienen que ver con la imaginación y hasta con las supersticiones y las películas de terror. El menor ingresa para satisfacer la curiosidad o con fines sociales para no sentirse marginado e insertarse al grupo de amigos”, subrayó.