"Me inclino sobre el mundo teniendo en suspenso la justicia de dios. De otra manera estas cosas hubieran venido ya sobre la tierra. Oraciones y penitencias son necesarias porque los hombres deben volver a dios y a mi corazón inmaculado, la mediadora entre los hombres y dios, y de esta manera el mundo al menos será salvado en parte. Proclamara, gritando, estas cosas a todos, como si fueras el mismo eco de mi voz. Anuncia esto a todos, porque ayudará a salvar a muchas almas e impedir muchas destrucciones en la iglesia y en el mundo".