Las sirenas tenian una voz prodigiosa, muy
dulce y armónica, que hechizaba a
cualquiera que la escuchaba... Los
marineros, al escuchar el sónido, se tiraban
al agua para
escucharlo mejor, hasta el momento en
que se sentian tan agotados que perecían. En cambio,
si un hombre era capaz de escuchar
esa melodia sin dejarse llevar, quien moria era una de las sirenas.
A menudo se escuchaba que eran las sirenas quienes llevaban las corrientes de los rios y oceanos de todo el mundo.
dulce y armónica, que hechizaba a
cualquiera que la escuchaba... Los
marineros, al escuchar el sónido, se tiraban
al agua para
escucharlo mejor, hasta el momento en
que se sentian tan agotados que perecían. En cambio,
si un hombre era capaz de escuchar
esa melodia sin dejarse llevar, quien moria era una de las sirenas.
A menudo se escuchaba que eran las sirenas quienes llevaban las corrientes de los rios y oceanos de todo el mundo.