Aunque de bien poco puede disponer Cristóbal Colón ante la sangría de hombres y de dineros que sufren nuestros monarcas, empeñados en guerrear con Francia o llevando las tropas a proteger al mismísimo Papa de Roma (me dice mi jesuita que los ejércitos entraron en Ostia en marzo del pasado año para liberar a su guía espiritual). Y me insinúa el escribiente que, no sabe exactamente a quién lo ha oído o no desea compartir el nombre del autor, el Almirante ha escogido Sanlúcar de Barrameda como punto de partida por ver que aquí si existe ilusión por este su tercer viaje, mientras que, en Sevilla, temía tal número de deserciones que pusieran en peligro la empresa".