Sea como fuere, lo único que deseo es estar ya de regreso con una de esas pequeñas arcas como las que porta el Almirante y en las que, según me han contado, guarda sus más preciados instrumentos de navegación, esos con los que no sería posible hallar ni tan siquiera las ya muy conocidas islas Canarias. Mas, yo, que no soy navegante, no deseo ningún aparato de difícil aprendizaje y manejo, aunque me sirva de guía y me busque los mejores vientos que me alejen de vos. El interior de esa arca, cuando la haga mía, quedará vacío de aire y relleno por gruesas monedas de oro que me llevarán hacia vos y hacia un pedazo de esas fértiles y manchegas tierras doradas de olivas y frutales".