FREILA: Ojalá Dios, y que el amable sacerdote que se ha convertido...

Ojalá Dios, y que el amable sacerdote que se ha convertido en la primera pluma que esgrimo perdone mi blasfemia, no nos impusiera la dura prueba de la separación, de emprender viaje hacia lo desconocido, alejándome de vuestra belleza y de vuestro amor quién sabe por cuánto tiempo. O quién sabe si, acaso, los días se convierten en eternidad y nunca más pueda mirarme en vuestros ojos. Dios no lo quiera.