Aquí, en este pequeño rincón cordobés, en una de las salas de la fábrica se exhibe el pasado familar y artesanal de Andrés Garrido. El denominado Museo del Turrón expone aquellos aperos y maquinarias que se utilizaban artesanalmente en la panadería y en la confitería. A pesar que que la empresa como tal se fundó hace ya cincuenta años, en el museo es posible encontrar piezas de 1700.