Este solemne recinto sufrió grandes destrozos a través de las sucesivas guerras que asolaron al-Andalus. Entre los años 1010 y 1013, durante la guerra civil que puso fin al califato omeya, se inició su abandono y saqueo y sus restos se utilizaron como cantera para otras construcciones. Hoy en día, gracias al concienzudo trabajo de restauración llevado a cabo, aún es posible valorar la huella que dejara impresa la deseada Zhara en tierras cordobesas.