Es considerada como una de las obras más significativas del arte islámico, tanto por su estructura y disposición urbana como por la variedad de materiales utilizados, los recursos arquitectónicos y la extraordinaria belleza y riqueza de los elementos decorativos. Encierra, incluso en su nombre, historias legendarias. La tradición mantiene que Abd al-Rahman III califa en el 929 d. C. decidió edificar una ciudad - palacio en honor a su amada Azahara. No obstante, otros observadores apuntan a que se debió a la necesidad de impulsar una imagen nueva del recién constituido Califato Independiente de Occidente, fuerte y poderoso, uno de los mayores reinos medievales de Europa.