Del Neolítico se han encontrado útiles de los que se servían en sus actividades cotidianas: hojas de sílex para cortar, huesos para trabajar el cuero, vasijas, algunas bellamente decoradas. También hacían objetos para su adorno personal: brazaletes, colgantes de conchas y caracoles marinos, etcétera. En las paredes quedan restos de las pinturas de aquel periodo, destacan las representaciones de cabras, muy esquematizadas pero muy claras, la figura de un ídolo y varias figuras humanas, siendo todas pintadas durante el Neolítico (6.000-3.000 a. C.) y el Calcolítico (3.000-2.000 a. C.).