Pero, indiscutiblemente, toda la ciudad es en sí un tesoro. Además de la mezquita se conservan otros monumentos igualmente valiosos, edificios y manifestaciones artísticas de todas las épocas, yacimientos arqueológicos y un interesante conjunto de museos que constituyen su rico patrimonio. Una mimada herencia de incalculable valor que nunca deja de sorprender al visitante.