En estos trece mil metros cuadrados de jardín entre las numerosas especies subtropicales y mediterráneas, y los centenares de palmeras, se hacen un pequeño huecos los estaques las rocallas y los paseos. Un singular vergel decorado por un imponente patrimonio arqueológico, un dulce sabor a dátil, un bello conjunto monumental. Todo ello sin perder la suave luz y la salada mirada del cálido Mediterráneo.