También atrajo la belleza del palmeral a los pintores del romanticismo por su innegable atractivo oriental y, como no, a los impresionistas. Así le ocurrió entre otros al gran pintor Joaquín Sorolla. La Hispanic Society le encargó pintar varios paisajes españoles. Elx fue uno de los lugares elegidos. El 30 de noviembre de 1918, Sorolla escribía en una carta a su familia. "... El hombre que viene cargado con los dátiles, su luz y el conjunto es algo admirable; además, la monotonía de los troncos de las palmeras con los dátiles resulta deliciosa de color; es una gama ex profeso para que los dátiles tomen un color más hermoso que el mismo naranjo... yo lo que quisiera es no emocionarme tanto, por que después de unas horas como hoy me siento deshecho, agotado; no puedo con tanto placer; no lo resisto como antes.