La visita por los palmerales dejará un sabor meláncolico que se transmite a través de las casas de los huertos y las acequias. Y si es época de Semana Santa, será posible ver en la calle a verdaderos artesanos de las palmas que confeccionan las figuras más variopintas que compiten en belleza el Domingo de Ramos. Y por supuesto no faltará el dulce sabor de los dátiles.