Un hombre fue al entierro de su suegra bien borracho. Esa
noche después del sepulcro volvió al
cementerio todavía mas borracho a buscar la tumba de su suegra. Al rato escuchó una voz que provenía de la tumba de la vieja y vio una mano que hacia un esfuerzo para salir de la tierra, la voz decía
- sáquenme de aquí... sáquenme que estoy viva!
El hombre, borracho y preocupado, tapaba la mano de la vieja con el pie y le decía
- ¿Viva?.. ¡lo que está es mal enterrada!