Como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, los naturalistas del siglo XXI repiten: "Llego tarde, llego tarde... ". La razón es que su objeto de estudio desaparece incluso antes de que ellos hayan podido echarle el guante. "Vivimos muy estresados. Tenemos que trabajar rápido", dice Rafael Zardoya, del Museo Nacional de Ciencias Naturales. "Cuando vuelves a un sitio, donde había un trozo de selva ya no está. Procuras coger lo que puedes, pero anda que no queda por coger... La biodiversidad ... (ver texto completo)
