Tenerse en lo humano y en lo sublime,
en la diáfana fantasía y en la razón...
Tenerse en la sangre y en lo sensible,
unidos y eternos en nuestra unción.
Tenerse en la boca y en los suspiros,
en la azul esperanza y en la ilusión...
Tenerse en el aire y en cada latido,
reclamo desesperado del corazón.
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