En Asia, en cambio, era creencia común que los
dragones eran criaturas de inmenso poder, sí, pero generalmente utilizaban ese poder en beneficio de todos, por ejemplo proporcionándoles la
lluvia y con ella la fertilidad de las tierras. Algunos llegaban a ser venerados como dioses y llegaba a darse el caso de que algunos nobles asiáticos afirmaran que sangre de
dragón corría por sus venas y las de su
familia.
Ya fueran europeos o asiáticos, todos los cronistas coinciden en afirmar que los dragones
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