No es nada lo del ojo: Según cuenta la
tradición, alguien, como consecuencia de una riña callejera, tuvo la mala suerte de resultar herido en el rostro y perder uno de sus ojos. Entonces, lo recogió en su propia mano y comenzó a correr por las
calles de la ciudad, en busca de ayuda. Mientras iba a toda velocidad por la
vía pública y para darse valor ante la gente que lo miraba con preocupación por tan grave accidente, iba diciendo... no sufro nada... no pasa nada... en realidad, no es nada lo del
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