FREILA (Granada)

trillando
Foto enviada por antonio

El que no se lava: Es aquel alumno que llega a clase y se nota que ha llegado. Todo el mundo se mira y dice: "Ya tenemos aquí el aroma". Y esto es real, es decir, yo tengo un compañero de clase, que no conozco, es un tío que aparece por allí, que incluso a dos o tres sillas de distancia se siente el hedor que desprende. Que dices... ¿Es alérgico al agua o algo? ¿No hay gel en su casa? ¿Hace la ducha portátil AXE? ¿Qué hacen? Pues no se sabe, pero no veas la peste que desprenden.
El empollón: Este es todo lo contrario al anterior. Este es el alumno con el que coincides el primer año en clase y ya no lo ves más... ¡En tu vida! Aparte que el primer año tampoco lo ves, coincides en clase, pero no sabe que la Universidad es un bar temático, es decir, como el Disaster Café, pero en vez de terremotos, hay clases. Y claro, no frecuenta el bar. Va, de la clase a la biblioteca, de la biblioteca a la clase y en fin, él aprobará y tú no. Las cosas que tiene la vida.
El repetidor compulsivo: Es aquel alumno que empezó la carrera cuando los ordenadores aún iban a poleas y ruedas dentadas. Ese hombre, aunque tú lleves ya 10 años estudiando la carrera, siempre tendrá una carpeta que tú nunca jamás hayas visto. No repite por gusto, sino porque le tienen manía. Esa excusa la lleva arrastrando desde el EGB y si funcionaba antes, ¿por qué no ahora? Empieza a pintar canas, y su hijo de 10 años empieza a meterle prisa diciéndole: "Papi, papi, ya va siendo hora de que ... (ver texto completo)
El abuelo: En cada Universidad hay uno. Como mínimo. Un hombre que pinta canas y que ya está mayor, tiene mujer e hijos... De tu edad. Los hijos, la mujer es de la suya. Pues bien, está en clase y participa como el que más. Es un hombre que si el primer día se hiciese pasar por profe, colaba. Por cierto, no confundir con el repetidor compulsivo, ya que aunque alguno tenga la tendencia a llegar a esa edad en la carrera, no es el mismo. El abuelo ya empezó mayor.
El estudiante de segundo año: Este personaje lo reconoceréis rápidamente por su carpeta. Sí, los estudiantes de segundo año son los únicos que mantienen la carpeta del año anterior aunque fuese fea de "bemoles". Y es que hay que demostrar que no eres novato ya, que el año pasado ya estabas. Que no te confundan. Se han dado casos de gente que el año que dieron la carpeta de las compresas... Nota para el lector: Un año la UPC, no se sabe si para abrirse a las mujeres, o para que las mujeres se abr... ... (ver texto completo)
El estudiante novato: El primer tipo de persona que nos encontramos en la Universidad, más que nada, porque somos nosotros mismos, es el estudiante novato. Suele durar el primer mes, a lo sumo, el primer cuadrimestre. Hay casos extremos de gente que sigue siendo novata aún en el 3er año y subiendo. ¿Por qué? No salen de clase ni en los descansos. Y a veces, ni al acabar. El novato lo reconoceréis rápidamente por su mirada ausente al infinito, o a la parra. Con un papel en la mano, buscando su aula ... (ver texto completo)
Y esta es la historia de Doña Leonor, pobrecita, tan pequeña y ya la tratan como una vieja. Ya ha salido la cara de la niña. "Es clavada al padre". Dicen. Yo nunca he sido capaz de encontrar demasiado parecido a un bebé de días que tiene los ojos cerrados la mayor parte del tiempo... Pero en fin. La imaginación no tiene límites...
Al final la niña nació. Felipe decía: “Joder, que larga la tiene mi hijo”. Y el médico, que es el cordón umbilical alelao. En fin, que después se dio cuenta que era una niña, como ellos decían que no lo sabían hasta que nació… Fíjate tú que cosas, querían mantener los nervios hasta el final.
Total, que con todos los esfuerzos, al ser por cesárea no tuvo que apretar Letizia y Felipe no tenía que decirle que soplara. Eso sí, el príncipe seguía grabando con su cámara y Letizia decía, no me grabes, que se me ve todo el gurugú y como este video llegue a manos de Interviú verás tú, que lo regalan con la revista el lunes que viene. Total, un follón.
Así que con todo ese follón la bajaron a quirófano, la pusieron de parto. Y al final le tuvieron que poner cesárea. Y Felipe: “Jo, con la ilusión que le había puesto Letizia de ponerle Leonor…” Los médicos se miraban incrédulos después de esa frase del príncipe, pero claro, es el príncipe y no le van a llevar la contraria. Que luego los empapelan.
Total, que al final la entraron a quirófano, le dieron una habitación, al lado de un viejo en fase terminal. Ya se sabe, nunca sabes que te va a tocar en un hospital. Ellos como son tan campechanos pues mira, la primera cama que había libre, pues allí los metieron. Le pusieron una cortinilla y ya está. Ya no ven al viejo.
Pues se puso a grabar. Letizia hecha polvo hablando con la negra de los quintillizos y Felipe: “Saluda cariño a la cámara”. Es que no sé imitar a Felipe y lo imito como al Rey. Y Letizia ya harta: “ ¡Me cago en tu p… madre!” Y Felipe: “ ¡No blasfemes, que es la Reina!” En fin, un follón de padre muy señor mío allí en urgencias. Y Felipe grabándolo todo.
Pues así, la monarquía, como es tan campechana y natural, Felipe sacó su cámara de video Sanyo, de las que iban con cassetes. El pobre no le llega el sueldo para comprarse una digital y aún va con las que iban con casetes chiquititos. Pero tranquilos, que tiene el adaptador para poder ponerla en el video vhs. Que para eso es príncipe.
Y allí que estaba Letizia aguantando, mientras Felipe le ponía una gasa en la frente: “Tranquila cariño, que todo saldrá bien.” A lo que sacó la cámara de video para grabar aquel momento tan especial. Como esa gente que lo graba todo en video, que son cansinos. Que vas a su casa: “Hola, ¿qué tal? ¿Un café? ¿El video de cuando estuvimos en las islas Seychelles que os hemos puesto ya 20 veces?” Y tú, claro, cómo no, pónmelo otra vez que sufro de insomnio y por fin voy a quedarme dormido.
En fin, que después llegaron a la clínica y claro. Tuvieron que ir a la ventanilla de urgencias. Y allí que iba el Príncipe: “Hola, que está embarazada.” Y la de la ventanilla les dijo: “Pues tienen que esperar aquí, son 15 minutos de media de espera, siéntese al lado de aquella negra que también está de parto, de quintillizos, y al lado de aquel viejo que tose pus de forma asquerosa. Esperen ahí eh. Que ahora venimos”.