FREILA (Granada)

trillando
Foto enviada por antonio

Hoy toca hablar de otro tema, también de rabiosa actualidad y también sobre alguien a quién le tocó la Lotería hace muchos años. En este caso, de forma metafórica. Estoy hablandoos, como bien habréis deducido por el título, de Belén Esteban. Estoy absolutamente fascinado con el fenómeno televisivo en el que se ha convertido esta mujer y cómo ha conseguido legiones de fans incondicionales sin decir absolutamente nada, ni ser cantante, ni escritora, ni actriz ni ná. Tiene fans por gritar en la tele ... (ver texto completo)
Así pues, a partir de ciertas edades la única manera en la que puedas ver a un chaval con alcohol en las piernas es porque alguien le haya tirado el cubata encima. Quién le iba a decir, mientras se limpiaba sus pantalones piratas, que su amigo el borracho estaba haciéndole un favor y evitándole un resfriado asegurado. O transformando sus gemelos en cocoteros.
Por suerte llega la adolescencia y te crecen los pelos en las piernas. Y las madres, por no hacer un mejunje extraño, dejan de ponerte alcohol. Supongo que siguiendo la misma lógica chamánica de las madres, los pelos de las piernas pueden ser una alta protección contra las famosas infecciones de garganta veraniegas. Si os depiláis, queridos metrosexuales y ciclistas, debéis saber que vuestras piernas no estarán suficientemente a salvo hasta que no os las frotéis con alcohol.
El otro motivo era el de "evitar resfriados". Que como todo el mundo sabe los resfriados se producen por los poros de las piernas. Sobre todo los que tienen que ver con dolores de garganta. Por todos es conocida la famosa angina de pantorrilla, de alta virulencia en verano.
"Poner las piernas más fuertes". Ya se sabe, el alcohol no sólo te desinhibe, sino que te hace creer más macho. Por lo visto el de 96º aplicado a las piernas te convierte en una especie de Hulk de poder supremo que al pisar la calle en verano evita que te hagas heridas. Un niño sin costras en las rodillas es un niño sano (y raro de ver), y con el alcohol: adiós costras. Y si te las haces, imposible que se infecten ya que ya vienen impregnadas de nuestro querido producto etílico. Todo son ventajas.
No sé hasta qué punto estará extendida esta tradición, pero en mi entorno cercano era algo habitual. ¿La razón? Pues ninguna. He intentado documentarme sobre el tema, pero no hay absolutamente nada. Le he preguntado a mi madre, la experta en frotaciones alcohólicas pierniles, y no lo tiene claro. Los posibles motivos:
Así pues, al empezar el veranito ibas a buscar tus pantaloncillos cortos para salir a la calle a jugar con tus amigos. Y de repente al ir a abrir la puerta aparecía tu madre corriendo con un bote de alcohol en la mano. Imaginaosla a cámara lenta y con voz distorsionada: "Niiiñooouuuuuu, el alcooohhhooouuuooollll" Y tú: " ¿Qué pasa? ¿Me he hecho una herida y no me he enterao?" Y no, te cogía, abría el bote y empezaba a restregarte con el alcohol -que todo sea dicho, estaba frío- y te dejaba las piernas ... (ver texto completo)
Las madres suelen tener costumbres bastante extrañas. Ninguna sigue una lógica, o por lo menos ellas no la saben; sin embargo todas repiten las tradiciones tal cual sin pararse a pensar por qué lo hacen. Una de ellas era la de poner alcohol en las piernas cuando llegaba el verano y nos empezábamos a poner pantalones cortos. Y no queridos lectores, no me refiero a echar whisky encima de las piernas escanciando alegremente, no. Que no estaba la cosa para malgastar el whisky. Luego te paraban por la ... (ver texto completo)
Sea como sea, son peligrosos estos usos de piropos para cualquier cosa. Los demás pueden tomárselo demasiado bien o demasiado mal, si no tienen en cuenta que es un tic lingüístico sin más importancia. Con todo y con eso, es una coletilla que debe de ser exterminada junto a todas las demás, por el bien de las conversaciones. ¿Cuántas veces no nos hemos puesto a contar el número de veces que una persona repite su coletilla favorita? Sobre todo con profesores... Así pues, sean originales, cambien de ... (ver texto completo)
Peor hubiera sido, eso sí, que ese chaval al oir la palabra guapo detrás suyo se lanzase como una exhalación a darle un morreo a la susodicha. " ¡Por fin alguien me dice guapo! ¡Tómame! ¡Hazme un hombreeee! Ssllslsslrrrupppp" Con la lengua fuera, desaforada, bamboleándose entre los labios de la coletillosa mujer, mientras ella intenta alcanzar al spray antimosquitos para echárselo en los ojos y gritarle un "contigo no, bicho" rociándole de Kill-paff.
Ese es uno de los peligros de decir guapo a todo el mundo para cualquier cosa. Que alguien como un niño se dé cuenta de que todo es una farsa, una coletilla de amplio uso con poco sentido. Alguna persona, consciente de su fealdad, puede incluso llegar a ofenderse. Imagínense a alguien mellado, cejijunto, calvo y con pelos en la nariz, los ojos desorbitados, una barriga prominente y las orejas de soplillo. Y aparece una persona de estas pidiéndole algo mientras está de espaldas. "Perdona guapetón, ... (ver texto completo)
Todo esto lo digo porque he recordado un día en el que yo trabajaba en el supermercado y una compañera no muy agraciada topó con una de estas personas fanáticas del guapo. La mujer, enganchada a su coletilla, respondía a todas las indicaciones de la cajera con un gracias seguido de guapa, un de nada seguido de guapa y así sucesivamente. Su hijo, que estaba muy atento a la conversación le espetó a la madre, con esa cruel sinceridad que caracteriza a los niños: "Mamá, ¿tú le llamas guapa a todo el ... (ver texto completo)
Tener una coletilla habitual es algo ligeramente cansino. Que se lo digan a los futbolistas con sus "sí bueno" " ¿no?" y a las demás personas del mundo con sus " ¿sabes?" "tío" "venga" " ¿vale?" y el no menos usado "guapo". Esto no es que sea ligeramente cansino, es que llega a ser cargante. Vale guapo, gracias guapa, muy bien cariño y guapa, de nada guapetón, a ti guapísima tía buena maciza. Etcétera, etcétera. Al final se emocionan y todo. ¿Por qué usan con tal alegría una palabra que debería indicarse ... (ver texto completo)
Aún así, en algunos casos el misterio es abrumador. Las personas a veces cogen costumbres que no pueden dejar de hacer, y una de ellas es ir siempre al mismo sitio, a la misma hora y hacer exactamente lo mismo. La rutina les mola. Supongo que si un día cierran la tienda, el cine o el bar habitual sufren un shock emocional y no salen de casa nunca más en el mejor de los casos. Por eso, cuando uno de esos sitios cierra no ves nunca más por ningún lado a esas personas... Desaparecen.
Si son gente desconocida las teorías aumentan una barbaridad. ¿Qué hace ese tío siempre ahí? ¿No tiene casa? Sí, todo el mundo se pregunta esto siempre: ¿No tiene casa? Como si los bares o las tiendas de videojuegos tuvieran una plataforma pro-mendigos para mantenerlos dentro de sus paredes. "Ni un sintecho nunca más, Bar Tolo le ofrece un trabajo no remunerado que consiste en ser figurante de bar, para que parezca que está lleno, y a cambio no le echará a patadas". Bravo. En las tiendas de videojuegos ... (ver texto completo)