FREILA (Granada)

trillando
Foto enviada por antonio

Pero bueno, estas cosas se perdonan, ¿quién necesita tener las dos cejas hoy en día habiendo gafas de sol? Al fin y al cabo es novata, qué se le va a hacer. No lo puede saber todo. Así pues, te pone la batita y te colocan en el asiento donde te cortarán el pelo. O eso dicen. Entonces te preguntan como quieres tu pelo, tú te empeñas en explicarle con pelos y señales, nunca mejor dicho, lo que deseas para tu nuevo corte. Da igual, no te mates, harán lo que les salga del higo. Una peluquera profesional ... (ver texto completo)
Cuando menos te lo esperas la peluquera abre el grifo y te lo echa por encima del pelo y entonces tú comienzas a gritar. "aAAaaagghghhhh, ¡me quemo! ¡Socorrroooo! Grurraaaaa saaaaaagghhhhh ¡Que quemaaagghhh! ¡Mis ojooossss! ¡Estoy derretíooooo!" Y una vez has soltado todos esos improperios la peluquera te pregunta: "Ay, ¿está bien el agua?" ¡Hija de una hiena! Que si está bien el agua pregunta la tía. Si por poco no hace falta que te corten el pelo, que ya lo tienes chamuscadito. Esa, seguro que ... (ver texto completo)
Bien, prosigamos. Lo primero que te hacen en una peluquería al llegar es lavar... Perdón, hacerte esperar. Te hacen esperar durante tres horas y una vez han hecho la permanente a tres señoras mayores, han teñido cuatro cabelleras y cortado el pelo al vecino de enfrente entonces entras. Y te lavan el pelo. Cuando no te preguntan si te lavan el pelo es para ponerse a pensar, porque dices: " ¿Qué pasa? ¿Tan sucio se ve?" Total, que vas a la pica esa y te sientas. Echas el cuello para atrás, te lo rompes, ... (ver texto completo)
Lo primero es ver su juventud. Normalmente son jóvenes, decidme perspicaz. Las reconoceréis por llevar pelos de colores, música máquina en el Ipod y chicle en la boca. Puede haber variantes, ya sea con flamenquito en el Ipod o el pelo trasquilado. A veces experimentan delante del espejo con su propio pelo. Debe de ser un espectáculo esquizofrénico el verlas cortarse el pelo a sí mismas: "Que sí que te quedará bien así" Y el espejo hablando: "No, yo te he dicho más corto de los lados y un escalado ... (ver texto completo)
El mundo de la peluquería es un mundo complicado. Cortar el pelo no es tan sencillo como parece, a no ser que te llames Don Limpio. Por eso, normalmente las peluqueras hacen algún tipo de cursillo, formación profesional o lo que sea para aprender las técnicas más importantes para hacer un buen corte de pelo. Aún así, muchas cuando salen de la academia tienen más peligro que un Ultrasur en la fiesta del Triplete culé. Uno ha de ir con cuidado, porque puede ser que en una de esas academias te cobren ... (ver texto completo)
Al final, de la forma más casual, y casi sin darte cuenta, terminas en la salida sin saber cómo llegaste y serías incapaz de repetir el camino de vuelta de la misma manera aunque volvieses al día siguiente. ¿Los empleados llevarán mapa? ¿Quién inventó las columnas oculta-salidas? ¿Por qué siempre que vas a bajar por la escalera mecánica es la de subida y viceversa? Dudas y más dudas, pero eso sí, cuando voy al Corte Inglés nunca me falta mi brújula y mi cantimplora. Ya no me pillan más desprevenido.
Todo esto tiene una razón de ser. No lo hacen por ser malvados con los novatos, que también, sino por cuestiones de marketing. De la misma manera que para provocar compras compulsivas hay estudios que favorecen un tipo de música respecto a otra, también hay sesudos estudios que recomiendan que los clientes deban dar vueltas y vueltas por la tienda para ver si ven algo y compran otra cosa más que no estaba prevista. Ese tipo de caprichos parece ser que lo asocian con los perfumes y las joyas, que ... (ver texto completo)
Así que la gente de pueblo, como yo, cuando entramos en un Corte Inglés nos perdemos inevitablemente. Vamos mirando a un lado y a otro buscando algún resquicio, alguna marca que nos indique la salida, ¡una señal divina! ¡Qué sé yo! ¡Una estrella polar! ¡Un algo! Pero no, no aparece nada. Y miramos para alante y caminamos rápido para que no se note mucho que andamos perdidos mientras las dependientas ya están pensando: "Otro de pueblo que pica y no sabe por donde se sale". En realidad, sí que hay ... (ver texto completo)
Da cosa preguntar, porque como no se ve absolutamente nada de la salida, parece que cuando preguntes te van a decir: " ¿La salida? Sí, detrás de su cogote" Y ahí estaba. Y no lo habías visto. En realidad no es tan sencillo, hay gente que para salir de El Corte Inglés ha ido dejando migas de pan por los pasillos... Y lo único que consiguió es que se llenara todo el edificio de palomas de la plaza. Un jaleo... Parecía aquello la película de los Pájaros de Hitchcock pero en versión palomas de Plaza ... (ver texto completo)
Normalmente, cuando alguien va al Corte Inglés es para ir de excursión. Es como viajar a otros paises según la temporada que pilles: la semana de China, la semana de África Oriental, la semana de los carteristas... Siempre hay alguna semana temática. Y como te puede pasar si vas al campo a hacer senderismo y no te sabes el camino, en el Corte Inglés también te puedes perder. Encontrar la salida no es tan fácil como parece. Es más, muchas personas que salían en Quién Sabe Donde que se habían perdido, ... (ver texto completo)
Con estas frases tendréis para unos cuantos días. Eso sí, la paciencia que tienen estos vendedores es digna de admirar. Y deben de vender, porque cuando uno los ve cada noche es porque algo venden. Todavía hay esperanzas en la rosa como método de ligue.
Bonus: Mirar el ramo de rosas y decir: "Si te piensas que porque vengas con un ramo tan grande voy a dejar que me lleves al huerto lo llevas claro, pakistaní; no soy tan fácil" Y miras hacia otro lado con desdén de ofendido.
"Por decimoséptima vez en la noche: NO. ¿Es que no se acuerda usted de las caras de nadie? QUE NO." Y entonces juntas las nueve anteriores en una sola o le dices que ya has follado. Que ya está bien.
9. "Mi religión me impide comprar rosas". Si te pregunta qué religion es esa dile: "La antirosalogía".
He visto rosas más frescas en la tienda de 20 duros de la esquina". Para ser sinceros, esas rosas nunca tienen buena pinta.