FREILA (Granada)

trillando
Foto enviada por antonio

Pero dentro de lo que cabe estas gamberradas eran bastante suavecitas. Que te caiga un globo encima, a no ser que sea uno aerostático con su cesto y sus personas, no hace mucho daño. Que te piquen el timbre fastidia, pero tampoco hace daño. ¿Pero una piedra lanzada con tirachinas? Eso ya es otro cantar. El tirachinas, para el que no lo conozca, no es un actor porno chino. Es un palo, metálico o de madera, en forma de Y al que se le une una goma elástica a ambos lados. Se coloca una piedra en la goma, ... (ver texto completo)
Otra gamberrada infantil muy típica era la de llenar globos de agua y lanzarlos desde algún lugar alto a los transeúntes. Los globos de agua normalmente suelen ser pequeños, pero en una gamberrada infantil es como en una orgía a la fresca: vale todo. Así que los niños cogían globos normales y los llenaba de agua igual. Y a bombardear a los peatones cuales francotiradores apostados en un tejado. Normalmente no podían estar tirando globos mucho rato porque era fácil detectar de dónde salían los artefactos: ... (ver texto completo)
Algún niño, eso sí, con más mala leche de la cuenta, usaba algún palillo de dientes u objeto similar para dejar el timbre enganchado y que no dejara de sonar. Eran la pesadilla de los serenos, nunca mejor dicho.
Empezaremos con una de las gamberradas más inocuas de todas, pero que curiosamente a los niños les hacía una gracia inexplicable: picar timbres. La gamberrada consistía en ir caminando por el pueblo, picar un timbre cualquiera... Y salir corriendo. Y ya está, y esta es la noticia. Eso resultaba la mar de gracioso. Supongo que ya el acabose debía ser cuando podías hacerte pasar por espía y conseguir entrar en un portal gritando la contraseña mágica: "Correo comercial". ¿Algún grupo de espías ha usado ... (ver texto completo)
Cuando van pasando los años nuestra memoria empieza a olvidar todas aquellas cosas que hacíamos cuando éramos pequeños. A veces, incluso, esta memoria nos juega malas pasadas y nos hace ver con poca perspectiva lo que pasa con los niños actuales. Muchos creen que los niños son más violentos ahora que antes, cada generación dice lo mismo: "Uy, si nosotros somos malos, los que vienen detrás... ¡Son lo peor!" En realidad no es tan exagerado, a pesar de los niños actuales con el síndrome del Emperador ... (ver texto completo)
gollllllllllllllllllllllllllll l
del madrid
Así que, queridos lectores, tened esto en cuenta. Por eso la gente no toma en serio a los que se quedan dormidos en transporte público. Después de verlos con la boca abierta y con su baba cayendo, tienen que verlos despertarse mirando al infinito con cara de: " ¿Dónde estoy? ¿De dónde vengo? ¿Se me ha pasado la parada?" Y así no se respeta a nadie. Así que todos a dormir en la capsulita y evitar todo contacto visual con nadie hasta pasadas un par de horas. Sustos, los justos.
Lo peor de todo es que tú mismo no eres del todo consciente de lo ridículo que estás hasta que ves a otra persona y te lo hace notar. Ya puedes bajar al súper a comprar cualquier cosa que la cajera se percatará de tu estado mental débil. " ¿Tiene tarjeta cliente?" " ¿Eeehh?" "Que si tiene tarjeta cliente" " ¿Aaah?" "Son 20 euros" " ¿Uh?" " ¡Que pague, coño!" Hay que ser consciente de estas cosas y no salir hasta estar bien preparado. Es como si de repente se te ocurre ir a una entrevista de trabajo ... (ver texto completo)
Y para acabar de adobar toda esta mezcla de momentos ridículos en los que se encuentra una persona recién despertada, nos queda la última. Estamos tan dormidos aún que nos habla la gente y no nos enteramos. Hay gente que contesta al teléfono y no se ha dado cuenta. Por eso los de las compañías telefónicas llaman a primera hora para ofrecerte sus ofertas magníficas. "Oouuaaahh, aceeptouuu, tenga mis datouusss bancariooougghhss, ronkf" Bueno, los timadores también saben que a esas horas no nos enteramos ... (ver texto completo)
Además, al despertarnos tenemos los párpados pegados completamente. Hacen acto de presencia las legañas. No confundir con el plato de pasta. ¿Os imagináis? "Me acabo de despertar y no puedo ver, tengo los ojos llenos de lasañas" Se acabaría con el hambre en el mundo. Todo eso queda mezclado con los múltiples bostezos y la voz dificultosa y cansada. "Bueeenooouuhhhsss diiiiiaaaaoooauuuaaauauuuuhhhh sss, mñm mnñm ¿qumñé hay paara desayunoaoooaaauuurrr? mñmmñm mñmñ" Qué imagen. Hasta es probable que ... (ver texto completo)
Sí, cuando nos despertamos por la mañana tenemos los pelos bien alborotados. Cada uno a su manera, no todo el mundo se despeina igual. Incluso ahora se ha puesto de moda el look "recién-despertado". La gente se tira horas y horas en el lavabo despeinándose hasta ponerse guapos, o eso creen. Hay gente que cuando se levanta tiene todos los pelos para un lado, para repeinarse a lo Aznar; otros lo tienen todo para arriba como si hubieran metido los dedos en un enchufe; y otros tienen un hermoso mechón ... (ver texto completo)
Dormir es un placer y despertarte es una bofetada. Por esa única razón debe de ser por la cual estamos tan inmensamente ridículos recién despertados. En general, no deberíamos poder ver a ninguna otra persona hasta pasadas dos horas de haberse levantado de la cama. Deberíamos dormir solos y aislados, sí, incluidas las parejas. Se hace lo que haga falta y luego a dormir cada uno a su cápsula, que luego por la mañana vienen los sustos. "Oh, Dios, ¿me acosté con mi novia o con el presentador del Mundo ... (ver texto completo)
¡Y buenas tardes! ¡Hasta la próxima! ¡Son quince euros!" Hasta la próxima tu madre, hijadeperra.
Para acabarlo de rematar la peluquera novata se te acerca y te pregunta: " ¿Te lavo el pelo otra vez?" Y tú: " ¡NO! Ya me voy, ya pago, pero no me maltratéis más, ¡piedad!" Mientras la mitad del ojo derecho parece salirse de su cuenca. A pesar de todo, ella no se contenta y decide ponerte gomina. Para hacerte un peinado moderno, que es su gran reto siempre, hacer un peinado lo suficientemente moderno. Y entonces, te miras al espejo y te ves así:
Así que las peluqueras novatas, que en la academía les enseñan a vendar y suturar orejas colganderas, te recolocan con celo la oreja y siguen cortando el pelo. Hacen lo que pueden, yo creo que serían más sinceras si usaran una máquina de trasquilar ovejas y al menos ya sabrías a lo que ibas. Así que termina, te miras en el espejo y ves un ente con las cejas quemadas, con humo en la cabeza, con una oreja sangrando y pegada con celo y una peluquera mascando chicle y sonriente a través del espejo. " ... (ver texto completo)