Si una mujer no sangra en su primera relación sexual, es que no es
virgen. En los campamentos gitanos más tradicionales, aún existe la figura de la “ajuntaora”, una señora que cobra unos 600 euros por comprobar, en vísperas de una
boda, si una gitanilla es virgen o no. Para ello le hace la prueba del pañuelo, introduciédolo en las profundidades de la vagina de la novia. Si sale “manchado con tres rosas” (de sangre), la chica es virgen; si sale limpio, no lo es.