El mismo tipo de siempre, que no acaba de salir del desierto a pesar de todos los deseos concedidos, va y se encuentra con otra lampara. La frota y sale otro genio.
- Quiero ir a
casa!
Entonces el genio se pone a andar mientras que le dice
- Bueno, pues vamos...
El pobre hombre le dice angustiado:
- Asi no, quiero ir rapidamente.
- Bueno, pues corramos.