FREILA (Granada)

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Foto enviada por antonio

LAS MELOPEAS DE TIBERIO. Escribe Suetonio que Tiberio Claudio Nerón tenía tal afición al vino que los soldados llegaron a llamarle Biberius Caldius Mero.
IVANCITO EL TERRIBLE. A los 12 años de edad, el futuro zar de Rusia Iván IV el Terrible empezó a torturar animales por divertimento, y arrojaba perros y gatos al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo.
LAS CARIES DEL TIRANO. Se cuenta que los constantes cambios de humor y el carácter tiránico y veleidoso del monarca sueco Gustavo I se debían a las tremendas caries que tenía, que amenazaban con taladrar su mandíbula.
LA CONDESA SANGRIENTE. La condesa húngara Elisabeth Bathory fue emparedada en 1611 por asesinar a más de 650 jovencitas y bañarse en su sangre, convencida de que por este método mantendría eternamente la juventud.
UNA CIUDAD DE NARICES. Actisanés, soberano de Etiopía, ordenó cortar la nariz a todos los delincuentes de sus dominios y les envió a fundar una ciudad que llamó Rinocolure.
MORIRSE DE MIEDO. Carlos VII dejó de comer por temor a ser envenenado por sus allegados. Murió de inanición.
LA MANO QUE CURA. Entre 1660 y 1664, Carlos II de Inglaterra tocó a más de 90.000 enfermos. Por entonces se creía que las manos del rey poseían poderes curativos.
DEDOS DE TITÁN. El emperador germano Maximiliano I medía casi 2,60 m. de altura, y las pulseras de su mujer encajaban perfectamente en su pulgares, motivo por el cual solía utilizarlas como anillos.
FIELES HASTA EL FINAL. Tras la ejecución de Luis XVI, todos sus sirvientes, la florista y su leal montero se quitaron la vida.
CEREBROS PLOMIZOS. Algunos científicos sugieren que las debilidades mentales de ciertos emperadores romanos, como Nerón y Calígula, podían haber sido agravadas por la ingestión del plomo residual procedente de las soldaduras de platos y vasos.
HECHIZOS DE VENGANZA. En 1531, el inquisidor Ugate, en el transcurso de una cacería de brujas por tierras guipuzcoanas, fue envenenado por éstas.
ASESINATO EN EL RETRETE. Enrique III de Francia, un monarca vicioso e ineficaz, falleció en la silla aguajera o retrete, al ser mortalmente herido por Jacques Clément, en 1589.
UN ENTRENAMIENTO RAPAZ. El sultán de los turcos Bayaceto I, elevado al trono en 1389, ordenó decapitar a 2.000 halconeros por no haber entrenado a sus rapaces adecuadamente para la caza.
EL AZOTE DE LA CARNE. Tras convertirse al catolicismo, Enrique IV prohibió la venta de carne durante la cuaresma bajo pena de muerte.
TESTA DECORATIVA. Pedro el Grande ordenó cortar la cabeza al amante de su esposa y que la metieran en un frasco con alcohol. Obligó a la reina a ponerlo en un lugar visible de su dormitorio.