Hubo un tiempo en el que confíamos en un mundo mejor. Un mundo en el que gracias a la tecnología, todo sería perfecto. Cuando aparecieron las primeras cámaras digitales muchos, ilusos nosotros, pensamos que se acabaría con la maldición de las
fotografías amateurs; esto es: ya no habría
fotos borrosas ni mal hechas porque eh, ¡se pueden borrar! Luego uno se da una vuelta por los álbumes de fotos que tiene la gente en Facebook o cualquier otro lugar y se plantea: Tanta tecnología, ¿pa' qué?