FREILA (Granada)

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Foto enviada por antonio

Para las chicas no sirve lo mismo, muchas juntan las piernas apretando fuerte mientras se agachan un poco para ver si así no se escapa ninguna gota furtiva. Así que para evitar posibles goteos qué mejor que hacer el pino. Vais por la calle haciendo el pino y andando, a lo mejor os tiran alguna monedilla y eso que os lleváis. Eso hacía mi amiga Pili, iba haciendo el pino y le dije: " ¿Qué haces?" Y ella: " ¡No me desconcentres! ¡Que mes toy meando viva!" Y ya había traído malabares y en fin, se gana ... (ver texto completo)
Eso, evidentemente, está mal visto hacerlo de día. De noche también, pero nadie te ve, excepto esos señores con uniforme, porra y pistola que se ponen muy serios si se topan contigo en ese estado. Con lo cual no hay más opción que aguantar. Aunque puede que haya un consejo que funcione: uno para chicos y el otro para chicas. Los chicos lo que debéis hacer es pensar en algo que os excite mucho, conseguir una erección y como a la vez que estás erecto no puedes mear, problema solucionado. Tiene una ... (ver texto completo)
Eso sí, un sábado por la noche puedes encontrar todas esas variantes perfectamente. Cuando uno está borracho no hay lugar imposible para mear. La facilidad con la que el alcohol nos llena la vejiga nos hace estar meándonos desesperadamente cualquier noche, con lo cual con la oscuridad y la locura etílica terminas meando en cualquier sitio. Como por ejemplo: el rellano de una escalera, la barra del bar o la copa de un árbol. Todo puede pasar un sábado por la noche.
Y valía todo, total son niños, el meado es inocuo. Ya podía ser un neumático como una farola, una esquina o los pies de una señora que pasaba por allí. Alguno descubrió su afición fetichista a la lluvia dorada de pies en aquellos años. Gente enferma hay en todas partes. De mayores la cosa está más complicada para sacarse la churra en mitad de la calle y mear en el neumático de un coche. Más que nada porque la altura de la cintura está un poco más arriba y parecería que estás intentando rellenar el ... (ver texto completo)
Cuando éramos pequeños la solución era muchísimo más fácil. Bueno, cuando éramos muy muy pequeños lo era más aún. Soltabas todo tal cual y ya vendría tu madre a limpiarte cuando los viandantes que se acercaban comenzaban a desmayarse a vuestro paso. Luego la cosa tampoco era mucho más complicada. Te entraban ganas de mear, y tu madre te ponía delante de un neumático de un coche, te bajaba los pantalones y hala, niño, suéltalo todo ahí. Ese día el dueño del coche tendrá un pinchazo y ya verás qué ... (ver texto completo)
Así pues, sabemos que no podemos ir a mear a ningún sitio. Incluso puede ser peor, a lo mejor estamos acompañados. Entonces es cuando el dolor interno aumenta exponencialmente, nos hablan y ni siquiera escuchamos lo que dicen. El cerebro se ha saturado completamente, solo piensa en mear; miras por la calle y solamente ves grifos, fuentes, gente sorbiendo de pajitas, pañales de bebé, cataratas del Niágara aunque estés en Burgos, monzones, tormentas tropicales, alguien te invita a viajar a Venecia, ... (ver texto completo)
Habréis leído el titular y habréis pensado: Vaya chorrada, pues vas y buscas un lavabo público, no hay más que hablar. Pues sí, efectivamente, es una chorrada. Pero hay momentos en la vida en los que cuando te estás meando no puedes encontrar un lavabo público a mano para poder mear, o estás de paseo lejos del bullicio o te da cosa entrar en el lavabo de un bar sin beberte un mísero vaso de agua. Aunque entrar al lavabo y pedir un vaso de agua del grifo es peor, sin duda.
Por desgracia parece ser que la cosa no es así de sencilla. Si no llegaríamos al extremo de llevar la comida comprada del súper al restaurante y le pedimos al chef que nos la cocine. "Caliénteme esto en el microondas maestro, que ya se lo lavo yo después". No es plan. La cuestión es que si en los restaurantes aumentan de verdad el número de sinpas, ¿tendrán que adaptar esta costumbre tan comiquera para castigar a los clientes listillos? ¿O tendrán un segurata en la puerta que pedirá el tíquet? ¿Serán ... (ver texto completo)
No creo que sea así la cosa, porque si no, ¿de dónde sale tanto plato? ¿Hay un pinche de cocina que cuando se enteran de que alguien no ha pagado se dedica a ensuciar la vajilla entera solo por putear? Quién sabe. Lo suyo sería probarlo. Ir a un restaurante y cuando vayas a la caja a pagar preguntas: " ¿Dónde está el fregadero? Vengo preparado para lavarlo todo". Y tan anchos. Lo malo es que eso se convirtiera en costumbre nacional. Que ya se sabe como es la picaresca. Al final estaría la cocina ... (ver texto completo)
Son dudas que me asaltan porque si es así a lo mejor vale la pena. El problema es que cuando uno leía esos cómics en los que los morosos pagaban en lavados, cuando llegaban al fregadero estaba a tope de platos. Salían por todos lados: bandejas, platos, vasos, jarras, ratones que se habían hecho una mansión allí... ¿Qué pasa que mientras todo el mundo paga no hay nadie que lave allí? ¿Ponen de nuevo los platos sucios para que la gente coma? ¿O es que tienen una vajilla sacada del bolsillo de Doraemon ... (ver texto completo)
Pero si alguien lo intenta y pretende salir del restaurante en cuestión sin pagar un duro y con un tupper bajo el brazo puede ser pillado. Y si lo es le tocará pagar lavando los platos. ¿O no? Por lo menos es lo que yo aprendí mientras leía cómics. No tienes dinero, pagas lavando los platos. ¿Hasta qué punto es eso real? ¿Puedo ir yo a un restaurante con mi nana y mi botecito de Mistol y pegarme la mariscada padre?
Con esto de la crisis... Esta frase es algo habitual de nuestras vidas últimamente. Empezar con un "con esto de la crisis" baja diez puntos en el ranking de personas que no usan frases resobadas para empezar un texto. Qué se le va a hacer. Bien, con esto de la recesión, desaceleración acelerada o cabronada de los ricos quien más quien menos ha pensado alguna vez en hacer un sinpa en un restaurante. Lo normal, cuando no se tiene dinero, sería no ir; pero como nos cuesta abandonar nuestro nivel de ... (ver texto completo)
¿Que sería un jaleo? Probablemente sí, pero no fui yo quien inventó el sistema de medición en campos de fútbol. Ya puestos a usarlo, que lo lleven hasta las últimas consecuencias. Pero por una vez, podríamos ser serios, y poner mediciones en condiciones, que los lectores ya nos apañaremos para hacernos una idea de cuanto son veinte hectáreas. Aunque sea contando con los dedos.
Por suerte en la NASA no hay periodistas de un diario de aquí, pero sí hay americanos y una vez la cagaron por no pasar de millas a kilómetros. Pero este es otro tema. La cuestión es que se usa la medición de campos de fútbol para todo, pero siempre para áreas muy grandes. ¿Pero por qué no usarla para el día a día, con las cosas más pequeñas? Las reglas y cartabones de los niños en el colegio, que vengan en su correspondiente adaptación en campos de fútbol. Por fin podríamos hablar de centicamposdefútbol ... (ver texto completo)
Y aún peor, cuando nos hablan de campos de fútbol... ¿De qué nos hablan? ¿Del terreno de juego en sí o de toooodo el estadio? Contando, además, los puestos de palomitas, las banderolas y las bocinas revienta-tímpanos. Porque si cuenta todo eso, entonces la cosa aún se complica más. Por lo tanto, ¿cuál es el que vale? Imaginad por un momento que la NASA envía una misión tripulada a Marte y les dice que tienen que aterrizar en un área de cinco campos de fútbol. "No pueden equivocarse ni una cuarta ... (ver texto completo)