FREILA (Granada)

vista
Foto enviada por antonio

Las fichas de las candidatas apuradas llevaban la anotación S. F. (sin fortuna), las cuales eran descartadas de inmediato por el ambicioso Landrú; a las otras, les enviaba una respuesta para recoger más información y asegurarse de la rentabilidad del idilio.

Llamado "El Moderno Barba-azul" fué el asesino de masas más famoso de Francia. Utilizaba su encanto para ganarse el corazón de docenas de mujeres solitarias. Ellas querían casarse; él quería su dinero y sus vidas para garantizar su silencio.
Desde 1914, Landrú hizo publicar en los diarios un anuncio que decía: "Señor serio desea casarse con viuda o mujer incomprendida entre 35 y 45 años". Como es de suponerse, recibió gran cantidad de cartas que organizó con esmero para estudiarlas y clasificarlas posteriormente.
Entre 1902 y 1914, algunos delitos menores le valieron tres penas de cárcel sucesivas lo que acarreó que su padre, avergonzado por el comportamiento de su hijo, se quitara la vida.
Henry Desire Landru. El moderno Barba-azul.

Encarnación perfecta del mito de Barba Azul, Henri Désiré Landrú nació en París en 1869. Hijo de un modesto industrial y de una costurera, su infancia transcurrió entre sus estudios y la religión. Cuando tenía alrededor de 20 años tuvo que casarse con una prima que esperaba un hijo suyo. Poco tiempo después de su matrimonio, partió a la guerra a cumplir con sus obligaciones militares.
Las autopsias revelaron que ambos habían sido golpeados y algunas declaraciones de guardias y custodios no parecían ser del todo verdad, pero a fin de cuentas las autoridades dictaminaron "suicidio".
"Morirá estrangulado delante de los padres de los niños a los que ha matado, y su cuerpo será cortado en cien pedazos que serán depositados en ácido, como usted hizo con los niños", han sido las palabras del juez.
Al final, la sentencia emitida por el juez de acuerdo con la "Sha’aria", (tradicional ley islámica) lo ha hallado culpable y ha solicitado el "ojo por ojo y diente por diente".

La sentencia del tribunal de Lahore es que el asesino deberá ser ejecutado en el parque público más popular de la ciudad de la misma manera que él ejecutó a sus víctimas.
# No es nada, que del humo llora.
# No es nada lo que enfermó para los vicios que cogió. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# No es nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
# No es nada la cara que tienes, sino la cara que pones. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# No es nacido, ni ha de nacer, quien las siete cabritillas, por mayo ha de ver. (Enviado por: Mª Luisa Martínez)
# No es mucho que pierdas tu derecho no sabiendo hacer tu hecho.
# No es mucho que, a quien te da la gallina entera, le des tú una pierna de ella.
# No es mucho perder un boquerón para pescar un salmón. (Enviado por: Fuensanta Sánchez)