Las crestas de algunos dinosaurios, como los Marginocephalians, Terópodos y Lambeosaurios pueden haber sido demasiado frágiles para ser utilizados como defensa activa, así que fueron empleadas probablemente para exhibiciones sexuales o agresivas, aunque poco se sabe sobre el acoplamiento y territorialidad de estos animales prehistóricos.
Por otra parte, en la Isla de Skye, al noroeste de Escocia, se hallaron nidos y huevos de la mayoría de los grupos importantes de dinosaurios. Probablemente, los dinosaurios adultos se comunicaban con los pequeños de una forma similar a la de los pájaros y cocodrilos modernos.
El Oviraptor Mongol fue descubierto en posición de empollamiento, en el año 1993, lo que permite deducir que el animal había sido cubierto con una capa aislante de plumas que mantuvo a los huevos cálidos.
También existen evidencias de que otros dinosaurios del período Cretáceo, como el saurópodo patagónico Saltasaurus (descubierto en 1997) tenían comportamientos similares antes y después del anidamiento y crianza de sus pequeños, reuniéndose en colonias enormes semejantes a las de los pingüinos.
El descubrimiento de Jack Horner, efectuado en 1978, del fósil de Maiasaura (“dinosaurio buena-madre”) en Montana demostró que el cuidado parental se extendía mucho tiempo después del nacimiento de los ornitópodos.
Esto significa que la comprensión actual del comportamiento de los dinosaurios se basa mayoritariamente en la especulación, y seguirá siendo polémica para el futuro próximo. No obstante, existe consenso acerca de que algunas actitudes son comunes a cocodrilos y pájaros, sus parientes vivos más cercanos.
Las interpretaciones acerca del comportamiento de los dinosaurios se basan en las marcas de los fósiles y de su hábitat. Se han desarrollado simulaciones en computadora de su biomecánica, y comparaciones con animales modernos en lugares ecológicos similares.
Sin considerar a los pájaros modernos, los dinosaurios más pequeños conocidos tenían el tamaño de un cuervo o de un pollo. Los Terópodos Microraptor y el Parvicursor medían menos de 60 centímetros de longitud.
Por otra parte, el dinosaurio carnívoro conocido más enorme es el Spinosaurus, que alcanza una longitud de 16 a 18 metros y debió haber pesado 9 toneladas. Otros carnívoros enormes fueron los llamados Giganotosaurus, Mapusaurus, Tyrannosaurus Rex y Carcharodontosaurus.
Estos datos contrastan agudamente con el tamaño de los mamíferos modernos; en promedio, los mamíferos pesan sólo 863 gramos, o tanto como un roedor grande. El dinosaurio más pequeño era dos tercios más grande que todos los mamíferos actuales.
Aunque la evidencia es incompleta, está claro que los dinosaurios eran mucho más grandes. Incluso los saurópodos eran gigantescos.
Con respecto a la taxonomía filogenética, los dinosaurios se definen generalmente como un antepasado común de los más recientes Triceratopos y pájaros. También se ha sugerido que son antepasados del Megalosaurio y de los Iguanodontes, porque éstos eran dos de los tres géneros citados por el inglés Richard Owen cuando elaboró su clasificación.
El empalme abierto de la cadera ha sido descrito por sus significativas implicaciones en el movimiento y comportamiento de los dinosaurios. Este rasgo les permitió que sus miembros traseros fueran “colgantes” o se situaran directamente debajo de los cuerpos de los animales.
El que no corre, vuela: Expresión que hace referencia a la rapidez de las personas, no sólo respecto de su velocidad física, sino mental y la facilidad con que se desenvuelven en su profesión u oficio. Se podría complementar con frases hechas propias de los porteños, que justifican la velocidad de algunas personas: Fulano juega a la mancha con los aviones... Mengano les pone supositorios a las liebres, etcétera.
El que mucho habla, mucho yerra: Advierte sobre la inconveniencia de hablar demasiado, debido a que cuanto más se habla, más oportunidades hay de equivocarse.