La copa de oro, a lo largo de sus tierras Vlad era conocido por su fuerte insistencia en la honestidad y el orden. Los ladrones rara vez robaban mientras estaban en sus dominios, porque sabían que Vlad los capturaría. El Empalador estaba tan confiado en la eficiencia de su ley que dejo una copa de oro atada en la plaza central de Tirgoviste para que cualquier sediento pudiese beber del pozo que alí había. La copa nunca fue robada y permaneció sin ser molestada durante todo el reinado de Vlad Dracul.
