FREILA (Granada)

la rambla (cerca del lavadero)
Foto enviada por antonio

Después de la ejecución, se instaló, como advertencia de los magistrados de la ciudad de Bedburg, un poste al que se ató el cadáver de Stubbe, colgándose en lo alto la cabeza, y un dibujo en forma de lobo como recuerdo de sus muchos crímenes, con dieciséis piezas de madera de un metro de largo como representación de las dieciséis víctimas conocidas de ese "hombre lobo". Al mismo tiempo, se ordenó que debería erigirse un monumento en memoria de los asesinatos allí cometidos.

Como bien expresaba ... (ver texto completo)
Estas son algunos fragmentos de dicho documento:

" Discurso verdadero declarando la vida condenable y la muerte de un tal Peter Stubbe, un terrible y malvado hechicero, que bajo la forma de lobo cometió muchos asesinatos, continuando esta práctica doble durante veinticinco años, matando y devorando hombres, mujeres y niños. El cual, por tales hechos fue apresado y ejecutado el 31 de octubre pasado en la Torre de Bedburg, cerca de la ciudad de Colonia, en Alemania:

En las ciudades de Cperadt ... (ver texto completo)
Lo que sí es cierto, es que el asesino de las dieciséis víctimas tenía atemorizada a toda la región alemana, y el proceso del presunto culpable ganó enorme atención por parte de las gentes del lugar.
A pesar del fanatismo y la fantasía de los inquisidores con los delirios del hombre lobo, tampoco se puede destacar que Stubbe cometiese los actos que describe en sus declaraciones, pues en algunos de estos casos, sólo el verdadero culpable de los crímenes podía haber proporcionado con exactitud la descripción de algunas de las mutilaciones en determinadas víctimas.
No obstante esto no impidió a los jueces creer en su confesión. Por el contrario, declararon: "Se puede muy bien suponer que el cinturón ha ido a manos del diablo de quien provino". Y la venganza fue terrible. Le condenaron a tener su cuerpo atado a la rueda, y le aplicaron tenazas al rojo sobre diez puntos distintos de su cuerpo hasta caerle la carne de los huesos; después de esto le rompieron los brazos y piernas con un hacha de madera, para finalmente cortarle el cuello en redondo y, luego, reducir ... (ver texto completo)
Los que le acusaban, registraron el valle donde Stubbe dijo que había dejado su cinturón mágico, pero no encontraron nada. Naturalmente jamás existió, como tampoco se transformaba en lobo, ni había pactado con el Diablo... tales ingredientes en las confesiones de los acusados, cuando la hechicería se añadía a la lista de presuntos crímenes, eran la moda de la época.
Stubbe confesó poseer un cinturón mágico que le transformaba en "lobo voraz y devorador, fuerte y poderoso, con ojos grandes y alargados, que brillaban como tizones de carbón por la noche, una boca grande y ancha, con dientes muy afilados y crueles, un cuerpo fornido y garras poderosas".
Lo cierto es que trece niñas, dos mujeres y un hombre fueron asesinados en la pequeña comunidad, algunas de las niñas asaltadas sexualmente y mutiladas, en el espacio de veinticinco años. El asesino, o asesinos, nunca fueron hallados.

Luego, arrestaron a Peter Stubbe tras ser identificado por unas personas a las que había tratado de robar pocos días antes. El hombre, enfrentado con la seguridad del tormento que le hubiese obligado a confesar cualquier cosa, admitió su culpa y proporcionó detalles de algunos de los crímenes. ... (ver texto completo)
En el Museo Británico y en la Biblioteca de Lambeth, se encuentran los dos ejemplares originales de una acusación de licantropía de las más conocidas: el caso de Peter Stubbe, el "hombre lobo" alemán ejecutado en 1589 en la localidad de Bedburg, cerca de Colonia... otro caso lastimoso de un hombre perdido por su propia confesión, forzado por la tortura, y a quien ya se había condenado antes de que comenzara el juicio.
Obligaban a las personas detenidas, a confesar la comisión de crímenes, pactos con el Diablo, y las más diversas actividades brujeriles aunque éstos no las hubiesen cometido, por razones tan simples como la excentricidad, la fealdad, la falsa acusación por parte de un vecino, o la deformidad física..., sometiéndolos a crueles torturas con el propósito de arrancarles, no sólo los miembros, sino una confesión de culpabilidad.
Desde el siglo XV al XVIII, es probable que muchos ofensores sexuales fuesen juzgados como brujos, hombres lobo e incluso vampiros, por los fanáticos religiosos que condenaban cualquier actitud o pensamiento que no coincidiese con los dogmas establecidos por ellos.
La decisión la tomé la semana pasada. La ola de frío fue una señal. Después de eso sabía que mi sitio estaba en la Antártida junto a Sexy_Pingüina80. El amor no tiene fronteras ni grados celsius. No hay nada que un buen abrigo no pueda aguantar. Seguiré actualizando desde allí, eso sí; aunque no sé qué tal se escribe en un teclado con cuatro guantes uno encima de otro. Tendré que ir practicando aquí en casdjñasjds. Bueno, ya me adaptaré allí cuando llegue. Deseadme suerte.
Tiene una mirada tan arrebatadora... Y me enseñó sus pingüinitos, que había estado cuidando. Son tan maternales... Siempre me ha estado hablando de lo bien que se vive allí, sin olas de calor, sin sudar. Allí no suda nadie. Como mucho se te pueden congelar los ojos mientras te das un paseo, pero sudar nada. Me ha dicho que me dejará juntarme con todos los demás pingüinos a darnos calorcito, aunque yo ya le he dicho que me voy a llevar mi estufa. Y mi máquina para hacer granizados, que allí tienen ... (ver texto completo)
Sí, parecerá una locura, lo sé. La conocí hace dos meses por Internet, estaba en el chat del zoológico y un león nos presentó. Se llamaba Sexy_Pingüina80 y tenía un pico de oro. Al principio me engañó un poco mandándome fotos de actrices famosas como si fuera ella, pero luego aunque descubrí la verdad, ya me había ganado hasta lo más profundo de mi ser.
Después de sopesarlo detenidamente, consultarlo con la almohada y llamar al tarot de las tres de la madrugada cuatro o cinco veces lo he decidido: me voy a vivir al Polo Sur. A la Antártida. Tanto mundo por explorar, sin ruidos de coches, con su ligera ventisca y ese fresquito tan agradable. Y lo diré claramente, me voy porque allí he descubierto el amor. El amor de una pingüina emperadora con los ojos saltones.